Archive for 30 julio 2013

Llevémosla más cerca de Dios.

Con un poco más de tiempo y sin andar corriendo y con prisas, será hermoso aumentar en tiempo y en calidad nuestro contacto con Cristo, Nuestro Señor.

No importa dónde estés, no importa si viajaste o te quedaste en tu lugar de siempre, como en esta época del año todos o casi todos, disminuyen su trajín diario, seguramente tendrás más y mejor oportunidad de entablar una conversación con Dios, y de manera sincera, sencilla, calmada y con mucha fe, esperar ser escuchado. El propio Evangelio lo dice… Marta lo recibió en su casa, María escogió la mejor parte (Luc 10, 38-42).

Éste es un tiempo de quietud para tu alma y un gran regalo para Dios, que siempre está ansioso que le compartas tus penas y alegrías, tus éxitos y tus fracasos, tus anhelos y decepciones, que aunque Él ya conoce todo de ti, le gusta escucharte, sabiendo que tomas conciencia de tu propia realidad, para recurrir y abandonarte en Él.

La parábola de la cizaña

Del Evangelio según san Mateo 13, 36 -43

Entonces, dejando a la multitud, Jesús regresó a la casa; sus discípulos se acercaron y le dijeron: «Explícanos la parábola de la cizaña en el campo». El les respondió: «El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los que pertenecen al Reino; la cizaña son los que pertenecen al Maligno, y el enemigo que la siembra es el demonio; la cosecha es el fin del mundo y los cosechadores son los ángeles. Así como se arranca la cizaña y se la quema en el fuego, de la misma manera sucederá al fin del mundo. El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, y estos quitarán de su Reino todos los escándalos y a los que hicieron el mal, y los arrojarán en el horno ardiente: allí habrá llanto y rechinar de dientes. Entonces los justos resplandecerán como el sol en el Reino de su Padre. ¡El que tenga oídos, que oiga! 

Oración Introductoria

Dios mío, Señor de Misericordia, vengo a ponerme en tu presencia para pedirte que pongas tus palabras y tu mensaje en mi corazón para que sepa darte el fruto que Tú buscas en mí. Aumenta mi fe para verte en mi vida y en los demás; aumenta mi esperanza para vivir con alegría deseando estar contigo en la eternidad; y aumenta mi amor para nunca abandonarte ni dejarte solo porque Tú nunca me abandonas ni te apartas de mí.

Petición

Corazón de Jesús traspasado de amor por mí, inflama mi corazón de amor por ti. Dame tu gracia para darte mi vida; dame tus dones para darte mis acciones y darte gloria por siempre.

Meditación del Papa 

San Agustín, comentando esta parábola, observa que “primero muchos son cizaña y luego se convierten en grano bueno”. Y agrega: “si éstos, cuando son malos, no fueran tolerados con paciencia, no lograrían el laudable cambio”. Queridos amigos, el libro de la sabiduría, del que hoy está tomada la primera lectura, subraya esta dimensión del Ser divino: “porque, fuera de Ti, no hay otro Dios que cuide de todos… porque tu fuerza es el principio de tu justicia y tu dominio sobre todas las cosas te hace indulgente con todos”. Y el salmo 85 lo confirma: “Tú Señor eres bueno e indulgente, rico en misericordia con aquellos que te invocan”. Por tanto, si somos hijos de un Padre tan grande y bueno, ¡tratemos de parecernos a Él! Éste era el objetivo que Jesús se planteaba con su predicación. Decía a quien lo escuchaba: “Sed perfectos como es perfecto el Padre que está en los cielos”. Encomendémonos con confianza a María, a quien ayer invocamos con la advocación de la Virgen Santísima del Monte Carmelo, para que nos ayude a seguir fielmente a Jesús, y de este modo vivir como verdaderos hijos de Dios. (Benedicto XVI, 17 de julio de 2011).

Reflexión 

Hay que decirle al Señor que hoy también nos acercamos a su presencia para pedirle que nos explique sus enseñanzas. En nuestra vida muchas veces no podemos ver claro lo que Él pide o no entendemos lo que nos dice. En esta parábola, sin embargo, abre con claridad lo que quiso explicar a la humanidad. Jesús quiere que seamos la buena semilla que pertenece al Reino de Dios. Cuánto duele al Señor saber que muchos eligen el camino del mal y se apartan de Él; a nosotros también nos apena ver que efectivamente muchos se deciden por ser cizaña que ha sembrado el demonio. Satanás está en lucha contra Dios y contra los hombres, que busca constantemente que las almas se alejen de su Creador.

Pero Dios, el creador y dueño de campo que es el mundo, seguirá cuidando con mucha misericordia de su campo y trabajará no por arrancar la cizaña, sino para convertirla en bellas espigas que serán recogidas en la buena cosecha. Aunque en el mundo físico esto no es posible, sin embargo Dios puede hacer esto, pero necesita también de nuestra labor, de nuestras oraciones y nuestros sacrificios para ayudar a convertir a los pecadores.
Para nosotros esto es posible mientras hay vida, y una vez llegado el momento de rendir cuentas, Dios que nos persiguió con su amor infinito, nos evaluará con su infinita justicia. Pidamos a los ángeles, cosechadores del Señor, que ayuden a los seres humanos a obrar el bien y pertenecer al Reino de Dios. Hay que tener fe, porque en nuestra vida muchas veces luchamos por lo que no vemos, pero al final veremos por lo que luchamos: por Dios y su Reino.

El Señor nos dice que el que persevere hasta el fin, ése se salvará (Mt 10, 22). Este es el llamado a la perseverancia en el bien, en ser semilla buena que da fruto abundante en el campo del mundo creado por Dios. Pero la soberbia es la que puede descomponer la buena semilla que Dios ha sembrado, porque es asemejarse al maligno que se ha rebelado contra Dios, o como decía San Agustín, es hacerse perverso e imitador de los errores del diablo.

La cizaña será quemada en el día de la ciega. Este día final se le suele pintar con tintes tremendistas y catastróficos, infundiendo miedos y terrores. Para quien se ha esforzado en seguir la voluntad de Dios, aun a pesar de nuestras muchas deficiencias, debilidades y errores, no puede menos que esperar la misericordia y consideración por parte de Dios. No nos preparamos para un día de temor, sino para un día de esperanza y retribución. Si pensamos más frecuente en este día de la cosecha, sabremos vivir rectamente, incluso en las derrotas si van acompañadas de una sincera lucha y un sincero arrepentimiento. Así brillaremos también en este mundo con el fulgor de los hijos de Dios.

Propósito

Hoy rezaré mucho por la salvación de las almas del purgatorio, para que Dios, en su infinita bondad, mitigue los ardores de la purificación de estas almas que esperan con ansias el momento glorioso de su encuentro eterno con Dios.

Diálogo con Cristo

Señor, tuyo es el mundo porque Tú lo has creado, tuyo es el Reino porque tú lo has instaurado, tuyas son las almas porque Tú las has amado y salvado. Haz, Señor misericordioso, que no nos cerremos a tus palabras y a tu gracia. Transforma los corazones que se han alejado de ti para que no caigan en manos del enemigo que busca perderlos. También concede a mi alma ser la tierra fértil donde caiga la semilla de tu Palabra para que pueda dar fruto, para ayudar a otros y para hacer crecer tu Reino de paz, de vida y de gracia en mí y en el mundo entero.

Tu hermano resucitará

Del santo Evangelio según san Juan 11, 19-27

En aquel tiempo, muchos judíos habían ido a ver a Marta y a María para consolarlas por la muerte de su hermano Lázaro. Apenas oyó Marta que Jesús llegaba, salió a su encuentro; pero María se quedó en casa. Le dijo Marta a Jesús: «Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano. Pero aún ahora estoy segura de que Dios te concederá cuanto le pidas».
Jesús le dijo: «Tu hermano resucitará». Marta respondió: «Ya sé que resucitará en la resurrección del último día». Jesús le dijo: «Yo soy la Resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y todo aquel que está vivo y crea en mí, no morirá para siempre. ¿Crees tú esto?». Ella contestó: «Sí, Señor. Creo firmemente que Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo».

Oración introductoria

Señor Jesús, tu resurrección es la prueba más grande de que el amor puede triunfar en el mundo y en mi vida. Tú me enseñas que el amor es más fuerte y que contigo es siempre posible volver a empezar y trabajar por un mundo basado en la caridad. Ilumina mi oración para vivir este día, y toda mi vida, de cara a la eternidad.

Petición

Señor, ven a mi corazón para que nazca en mí la vida nueva que me has ganado por tu cruz y resurrección.

Meditación del Papa

Nos encontramos frente al misterio último de nuestra existencia: “Yo soy la resurrección y la vida… ¿Crees esto?”. Para la comunidad cristiana es el momento de volver a poner con sinceridad, junto con Marta, toda la esperanza en Jesús de Nazaret: “Sí, Señor, yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que iba a venir al mundo”. La comunión con Cristo en esta vida nos prepara a cruzar la frontera de la muerte, para vivir sin fin en él. La fe en la resurrección de los muertos y la esperanza en la vida eterna abren nuestra mirada al sentido último de nuestra existencia: Dios ha creado al hombre para la resurrección y para la vida, y esta verdad da la dimensión auténtica y definitiva a la historia de los hombres, a su existencia personal y a su vida social, a la cultura, a la política, a la economía. Privado de la luz de la fe todo el universo acaba encerrado dentro de un sepulcro sin futuro, sin esperanza. (Benedicto XVI, 22 de febrero de 2011).

Reflexión

Decía santo Tomás de Aquino: “Tan sólo un necio trata de consolar a una madre ante su hijo muerto”. Estas palabras surgen como fruto directo de la contemplación de este pasaje en el que Jesús, frente al sepulcro de su amigo Lázaro, derrama unas de las pocas lágrimas que aparecen expresamente en el evangelio.

Jesús es consciente del valor de la vida frente a la eternidad y la muerte. Sabe que el alma de Lázaro reposa esperando, como la del resto de los hombres, el momento sublime de la redención. Sin embargo, Jesús también es un hombre. Lo que en un primer momento no le cuesta aplazar cuatro días, más tarde se transformará en lágrimas y llanto: la contemplación del sepulcro de su amigo.

El regreso a la vida de Lázaro es un anticipo, una profecía, de lo que será en el futuro la resurrección de los muertos. Los amigos de Jesús, sus íntimos, sus más queridos, volverán a la vida ante el asombro de sus enemigos y las miradas mezquinas de los que en vida no acogieron a Jesús en su corazón.

Pidamos a Cristo en este día que guarde un puesto para nosotros en su corazón. Digámosle con todo nuestro ánimo que queremos ser sus amigos y sus íntimos.

Diálogo con Cristo

Jesús, Tú me amas tanto que, con tal de salvarme, venciste el miedo al sufrimiento y a la muerte. Yo también, Jesús, quiero vivir así, sin temer a la renuncia o el desprendimiento, con tal de vivir en tu gracia y así poder acercar a otros a tu amor, especialmente a aquellos miembros de mi familia que se encuentran alejados de tu amor.

Propósito

Visitar a esa persona enferma o solitaria que sé que nadie visita, para darle ánimo.

Conversando con amigos evangélicos sobre el pecado

Continuando con la serie de conversaciones entre amigos sobre temas de apologética, les comparto un diálogo ficticio sobre el pecado y su distinción entre el pecado venial y el pecado mortal cuya noción es generalmente desconocida en el protestantismo. Como de costumbre me ha basado en algunas conversaciones con algunos amigos evangélicos. Los nombres de quien participan en la conversación, por supuesto, no son reales.

Miguel: Ok José, me quedé con la intriga de por qué los católicos creen que no todos los pecados son iguales. ¿Podrías explicarlo?

Marlene: Si, a mí también me interesa, porque si algo deja la Biblia claro es que “la paga del pecado es muerte”(Romanos 6,23) y no hace distinción entre los tipos de pecado, como si uno fuera más grave que otro. Siempre he entendido que el pecado es el pecado, sin más.

José: Ok, lo que sucede es que para entiendas esto voy a tener que explicarte primero algunos conceptos teológicos católicos.

Marlene: Mientras estén fundamentados con la Biblia no hay problema.

José: Pues sí, aunque no de manera explícita sino más bien implícita.

Marlene: Ok.

José: En primer lugar has de saber que cada acto que puede hacer una persona libremente puede ser bueno o malo, y a esto lo llamamos acto moral. Ahora bien, en base a qué factores se determina si un acto es bueno o malo ya es otra cosa.

Marlene: Yo lo veo simple. Si haces una obra que está aprobada por la Biblia es un acto bueno, sino no lo es.

José: No es tan simple como eso, porque tu puedes estar haciendo una obra que según las Escrituras es una buena obra, como dar limosna a una persona necesitada, y hacerlo por los motivos equivocados, por ejemplo, que te vean y te consideren una buena persona. Eso hacían los fariseos, y en una obra cuyo objeto era bueno, por su intención viciada se hacía mala (Mateo 6,2). Lo mismo aplica incluso para la oración, pues a los fariseos que oraban en las calles para que los alabaran por ser justos Jesús los considera hipócritas (Mateo 6,5).

Miguel: Tienes razón.

José: Por esto es que decimos que la moralidad de un acto humano se juzga por tres elementos: 1) el objeto: que es la acción en sí mismo, como robar, mentir, dar limosna, orar, etc.; 2) la intención: que es la motivación que te lleva a hacerlo; y 3) las circunstancias: que es el contexto donde se desenvuelve el acto.

Es por esto que un acto cuyo objeto es el mismo (como orar), dependiendo de la intención con la que es hecho (adorar a Dios o recibir alabanzas humanas) puede terminar resultando bueno o malo. Incluso un mismo acto dependiendo de las circunstancias puede ser incluso más grave que otro.

Miguel: Pero eso no explica por qué ustedes ven una distinción entre los pecados.

José: Ok, pero déjame que te lo explique con un ejemplo práctico.

Imagina que luego de darte un hijo tu esposa luego del parto queda bastante pasada de peso. Ella al verse preocupada te pregunta: “Mi amor, ¿me veo muy gorda?” y tu le respondes “No mi vida, para nada”. ¿Es pecado o no es pecado?

Marlene: Bueno, si realmente estaba pasada de peso era pecado porque la Biblia enseña que mentir es pecado.

José: Y nosotros creemos que la mentira es uno de los actos que son intrínsecamente desordenados, esto es, que no importa de qué intención o circunstancias estén rodeados, el acto moral siempre será pecado . No solo la mentira es intrínsecamente desordenada, también lo está por ejemplo, el aborto directo, la blasfemia, etc.

Marlene: Bueno, ¿entonces reconoces que fue pecado?.

José: Efectivamente, pero ¿qué crees que sea más grave?, ¿Esa mentira, o otra donde yo calumnie y difame una persona públicamente acusándola de ser una ladrona, asesina, prostituta, etc. sin ser cierto?

Marlene: Ambos son pecado.

José: Si, pero ambos pecados no de igual gravedad ante Dios. ¿o acaso sería igual que asesinar o violar un niño o efectuar un genocidio?

Recuerda que por la misma Biblia sabemos que no todos los pecados tienen la misma gravedad ni el mismo castigo. En el evangelio de Mateo por ejemplo, Jesús dice: “Pues yo os digo: Todo aquel que se encolerice contra su hermano, será reo ante el tribunal; pero el que llame a su hermano “imbécil”, será reo ante el Sanedrín; y el que le llame “renegado”, será reo de la gehenna de fuego” (Mateo 5,22). Observa como allí Jesús habla de tres tipos de ofensas, una más grave que otra, y como llevan distintas sanciones. Si todos los pecados fueran de igual gravedad no tendría sentido hacer la distinción, todos serían reos del infierno.

En el evangelio de Juan vemos como Jesús le dice a Pilatos: “No tendrías contra mí ningún poder, si no se te hubiera dado de arriba; por eso, el que me ha entregado a ti tiene MAYOR PECADO”. Allí tienes al propio Jesús diciendo que un pecado es mayor que otro.

Ejemplos hay todavía muchos más, por ejemplo, escandalizar y perder a un niño es tan grave que Jesús dice “Pero al que escandalice a uno de estos pequeños que creen en mí, más le vale que le cuelguen al cuello una de esas piedras de molino que mueven los asnos, y le hundan en lo profundo del mar” (Mateo 18,6). El pecado de Judas fue tan grave que según el propio Jesús “más le valdría no haber nacido” (Mateo 26,24; Marcos 14,21).

Miguel: Pero entonces ¿Cómo entendemos el texto que hemos indicado donde se dice que “la paga del pecado es muerte” (Romanos 6,23)? Allí no se ve que se haga distinción alguna en cuanto a la sanción del pecado ya sea más o menos grave.

José: El apóstol lo que quiere decir es que todos hemos sido afectados por el pecado original, esto le permite explicar luego que sin la gracia de Dios no podríamos salvarnos. Pero no quiere decir que luego de que el creyente justificado por la fe está en gracia de Dios, cualquier pecado le haga caer del estado de gracia, en cuyo caso no se salvaría nadie.

Miguel: ¿Cómo que no?

José: Porque difícilmente te sorprenderá la muerte sin haber cometido una falta aunque sea muy pequeña de la que no te hubieses arrepentido verdaderamente. Recuerda que en nuestra conversación pasada decíamos que el justo peca siete veces al día (Proverbios 24,16). El apóstol Juan reconoce como un hecho que los justos siguen pecando: “Si decimos: «No hemos pecado», le hacemos mentiroso y su Palabra no está en nosotros” (1 Juan 1,10)

Marlene: Pero para eso vale la justicia de Cristo que murió por nosotros, y nos concederá el perdón de los pecados.

José: Espera un momento. Recuerda que en nuestra conversación pasada aceptamos que alguien por el solo hecho de haber creído no asegura su salvación. Si alguien luego de creer se vuelca en una vida de corrupción y pecado y muere sin arrepentirse, ¿cómo va a salvarse?

Miguel: No, estamos de acuerdo en que se condena.

José: Razonando como tú, lo mismo aplicaría para el que vive una vida recta pero ha cometido pequeñas faltas, ¿ves la diferencia?

Marlene: Pero pensando así entonces para que evitar el pecado, pues si unos pecados son menos graves, pues cometamos los menos graves y no habrá problema.

José: Yo no he dicho que los pecados incluso veniales (con esto me refiero a los que no son mortales) no tengan consecuencias, luego podemos conversar un tema muy relacionado a esto. Lo que he dicho es que no todo pecado es de muerte, lo dice el mismo apóstol San Juan en la Biblia: “Toda iniquidad es pecado, pero HAY PECADO QUE NO ES DE MUERTE” (1 Juan 5,17).

Si recuerdas, yo te decía que la moralidad de los actos humanos se determinan por tres factores, el objeto, la intención, y las circunstancias. Hemos visto como la intención puede influir en la moralidad de un acto, ahora te voy a poner un ejemplo de cómo las circunstancias pueden influir también ya sea al aminorar o agravar la culpa, o responsabilidad moral del sujeto que lo comete.

Jesús en el evangelio dice: “Aquel siervo que, conociendo la voluntad de su señor, no ha preparado nada ni ha obrado conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes; el que no la conoce y hace cosas dignas de azotes, recibirá pocos; a quien se le dio mucho, se le reclamará mucho; y a quien se confió mucho, se le pedirá más”. (Lucas 12,47-48). Observa como la circunstancia (el conocimiento de unos respecto a otros) agrava la responsabilidad de cada uno y les hace más o menos culpables. La desobediencia de unos en ese caso se juzgará más grave que la de los otros, cosa que no tendría sentido si los pecados tuvieran todos la misma gravedad.

Por esto precisamente es que San Pablo se toma la molestia de identificar algunos pecados que son tan graves que cortan la relación con Dios y que en caso de morir sin un verdadero arrepentimiento y habiendo obtenido el perdón nos acarrean la condenación:”¿No sabéis acaso que los injustos no heredarán el Reino de Dios? ¡No os engañéis! Ni los impuros, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los ultrajadores, ni los rapaces heredarán el Reino de Dios” (1 Corintios 6,9).

Con esta explicación espero que entiendan por que en la Iglesia Católica distinguimos entre pecados mortales y veniales. Por todos ellos, damos gracias a Dios de que nos ha dejado el sacramento de la penitencia.

Parábola del amigo inoportuno

Del santo Evangelio según san Lucas 11, 1-13

Y sucedió que, estando Jesús en oración en cierto lugar, cuando terminó, le dijo uno de sus discípulos: Señor, enséñanos a orar, como enseñó Juan a sus discípulos. Él les dijo: Cuando oréis, decid: Padre, santificado sea tu Nombre, venga tu Reino,
danos cada día nuestro pan cotidiano, y perdónanos nuestros pecados porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe, y no nos dejes caer en tentación. Les dijo también: Si uno de vosotros tiene un amigo y, acudiendo a él a medianoche, le dice: “Amigo, préstame tres panes, porque ha llegado de viaje a mi casa un amigo mío y no tengo qué ofrecerle”, y aquél, desde dentro, le responde: “No me molestes; la puerta ya está cerrada, y mis hijos y yo estamos acostados; no puedo levantarme a dártelos”, os aseguro, que si no se levanta a dárselos por ser su amigo, al menos se levantará por su importunidad, y le dará cuanto necesite. Yo os digo: Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿Qué padre hay entre vosotros que, si su hijo le pide un pez, en lugar de un pez le da una culebra; o, si pide un huevo, le da un escorpión? Si, pues, vosotros, siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan! 

Oración introductoria

Señor, gracias por enseñarme a orar. Hoy, humilde e insistentemente, pido tu ayuda para sacar el mayor provecho de esta oración, quiero conocerte mejor para amarte más. Confío en tu misericordia sabiendo que, en la medida en que te ame y te escuche, podré transmitirte a los demás.

Petición

Señor Jesús, ayúdame a hablar con el Padre, como Tú lo hacías.

Meditación del Papa

Cómo aprendo a orar, como crezco en mi oración? Mirando el modelo que Jesús nos enseñó, el Padre Nuestro, vemos que la primera palabra es “Padre” y la segunda es “nuestro”. La respuesta, entonces, es clara: aprendo a orar, alimento mi oración, dirigiéndome a Dios como Padre y orando-con-otros, orando con la Iglesia, aceptando el regalo de sus palabras, que me resultan poco a poco familiares y ricas de sentido. El diálogo que Dios establece con cada uno de nosotros, y nosotros con Él, en la oración incluye siempre un “con”; no se puede orar a Dios de modo individualista.
En la oración litúrgica, especialmente en la Eucaristía, y –formados de la liturgia–, en cada oración no hablamos solo como individuos, sino que entramos en el “nosotros” de la Iglesia que ora. Y tenemos que transformar nuestro “yo” entrando en este “nosotros”. (Benedicto XVI, 3 de octubre de 2012).

Reflexión

Señor, enséñanos a orar. La oración es el diálogo del hombre con Dios. He aquí la grandeza de la oración. Jesús enseñó a sus discípulos la más grande de las oraciones, el Padre Nuestro. En esta oración de Jesús se da una relación filial del hombre con Dios. Hablar como hijos y no como siervos ante alguien desconocido, decir Padre a Dios. Padre Nuestro, es el Padre que nos espera ansioso en la casa, como el Padre del hijo pródigo; es el Padre que nos da el pan diario, que es su Hijo en la Eucaristía, como lo dio en el desierto a los israelitas, para alimentar a los peregrinos de este mundo.

Pedir con insistencia y con la fe de que recibiremos, así debemos pedir como nos enseña Jesús. Lo primero es fácil, siempre pedimos por nuestras necesidades, por el trabajo, por el hijo enfermo etc. Pero pedir con fe, no es así de fácil. La fe requiere confianza y es una virtud que no se practica mucho en nuestro tiempo. Si tuviésemos la fe como un granito de mostaza diríamos a un árbol plántate en el mar y así sería.

También hay que pedir por la fe, como aquel padre que pedía por su hija enferma: Señor creo, pero aumenta mi fe. Aunque Jesús ya sabe lo que necesitamos antes de pedirlo.

Diálogo con Cristo

Es mejor si este diálogo se hace espontáneamente, de corazón a Corazón.
Jesús, ayúdame a conocer cada vez mejor a tu Padre en la oración. Dame la gracia de amarle como verdadero hijo, quiero confiar en Él, abandonándome a su voluntad y providencia. Que el tiempo para mi oración personal sea lo más importante en mi agenda de cada día. Y te suplico me ayudes a que sepa irradiar este espíritu de oración en mi familia.

Propósito

Hacer diariamente una oración en familia. Si ya lo hago, buscar incrementarla.

La dulce y confortadora alegría de evangelizar

Discípulos y misioneros de Jesucristo para que nuestros pueblos en Él tengan vida

1. Los obispos reunidos en la V Conferencia General del Episcopado de América Latina y El Caribe quieren impulsar, con el acontecimiento celebrado junto a Nuestra Señora Aparecida en el espíritu de “un nuevo Pentecostés”, y con el documento final que resume las conclusiones de su diálogo, una renovación de la acción de la Iglesia. Todos sus miembros están llamados a ser discípulos y misioneros de Jesucristo, Camino, Verdad y Vida, para que nuestros pueblos tengan vida en Él. En la senda abierta por el Concilio Vaticano II y en continuidad creativa con las anteriores Conferencias de Río de Janeiro, 1955; Medellín, 1968; Puebla, 1979; y Santo Domingo, 1992, han reflexionado sobre el tema Discípulos y misioneros de Jesucristo para que nuestros pueblos en Él tengan vida.”Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida” (Jn 14,6), y han procurado trazar en comunión líneas comunes para proseguir la nueva evangelización a nivel regional.

Renovar las comunidades eclesiales y estructuras pastorales para encontrar los cauces de la trasmisión de la fe en Cristo

2. Ellos expresan, junto con el Papa Benedicto XVI, que el patrimonio más valioso de la cultura de nuestros pueblos es “la fe en Dios Amor”. Reconocen con humildad las luces y las sombras que hay en la vida cristiana y en la tarea eclesial. Quieren iniciar una nueva etapa pastoral, en las actuales circunstancias históricas, marcada por un fuerte ardor apostólico y un mayor compromiso misionero para proponer el Evangelio de Cristo como camino a la verdadera vida que Dios brinda a los hombres. En diálogo con todos los cristianos y al servicio de todos los hombres, asumen “la gran tarea de custodiar y alimentar la fe del Pueblo de Dios, y recordar también a los fieles de este Continente que, en virtud de su bautismo, están llamados a ser discípulos y misioneros de Jesucristo” (Benedicto XVI, Discurso Inaugural, 3). Se han propuesto renovar las comunidades eclesiales y estructuras pastorales para encontrar los cauces de la trasmisión de la fe en Cristo como fuente de una vida plena y digna para todos, para que la fe, la esperanza y el amor renueven la existencia de las personas y transformen las culturas de los pueblos.

Todo el Pueblo de Dios en un estado permanente de misión

3. En ese contexto y con ese espíritu ofrecen sus conclusiones abiertas en el Documento final. El texto tiene tres grandes partes que sigue el método de reflexión teológico pastoral “ver, juzgar y actuar”. Así se mira la realidad con ojos iluminados por la fe y un corazón lleno de amor, proclama con alegría el Evangelio de Jesucristo para iluminar la meta y el camino de la vida humana, y busca, mediante un discernimiento comunitario abierto al soplo del Espíritu Santo, líneas comunes de una acción realmente misionera, que ponga a todo el Pueblo de Dios en un estado permanente de misión. Ese esquema tripartito está hilvanado por un hilo conductor en torno a la vida, en especial la Vida en Cristo, y está recorrido transversalmente por las palabras de Jesús, el Buen Pastor: “Yo he venido para que las ovejas tengan vida y la tengan en abundancia” (Jn 10,10).

Parte I: La vida de nuestros pueblos

4. La primera parte se titula “La vida de nuestros pueblos”. Allí se considera, brevemente, al sujeto que mira la realidad y que bendice a Dios por todos los dones recibidos, en especial, por la gracia de la fe que lo hace seguidor de Jesús y por el gozo de participar en la misión eclesial. Ese capítulo primero, que tiene el tono de un himno de alabanza y acción de gracias, se denomina Los discípulos misioneros.

Inmediatamente sigue el capítulo segundo, el más largo de esta parte, titulado Mirada de los discípulos misioneros hacia la realidad. Con una mirada teologal y pastoral considera, con cierto detenimiento, los grandes cambios que están sucediendo en nuestro continente y en el mundo, y que interpelan a la evangelización. Se analizan varios procesos históricos complejos y en curso en los niveles sociocultural, económico, sociopolítico, étnico y ecológico, y se disciernen grandes desafíos como la globalización, la injusticia estructural, la crisis en la trasmisión de la fe y otros. Allí se plantean muchas realidades que afectan la vida cotidiana de nuestros pueblos. En ese contexto, considera la difícil situación de nuestra Iglesia en esta hora de desafíos, haciendo un balance de signos positivos y negativos.

Parte II: La Vida de Jesucristo en los discípulos misioneros

5. La segunda parte, a partir de la mirada al hoy de América Latina y El Caribe, ingresa en el núcleo del tema. Su título es “La Vida de Jesucristo en los discípulos misioneros”. Indica la belleza de la fe en Jesucristo como fuente de Vida para los hombres y mujeres que se unen a Él y recorren el camino del discipulado misionero. Aquí, tomando como eje la Vida que Cristo nos ha traído, se tratan, en cuatro capítulos sucesivos, grandes dimensiones interrelacionadas que conciernen a los cristianos en cuanto discípulos misioneros de Cristo: la alegría de ser llamados a anunciar el Evangelio, con todas sus repercusiones como “buena noticia” en la persona y en la sociedad (capítulo tercero); la vocación a la santidad que hemos recibido los que seguimos a Jesús, al ser configurados con Él y estar animados por el Espíritu Santo (capítulo cuarto); la comunión de todo el Pueblo de Dios y de todos en el Pueblo de Dios, contemplando desde la perspectiva discipular y misionera los distintos miembros de la Iglesia con sus vocaciones específicas, y el diálogo ecuménico, el vínculo con el judaísmo y el diálogo interreligioso (capítulo cinco); por fin, se plantea un itinerario para los discípulos misioneros que considera la riqueza espiritual de la piedad popular católica, una espiritualidad trinitaria, cristocéntrica y mariana de estilo comunitario y misionero, y variados procesos formativos, con sus criterios y sus lugares según los diversos fieles cristianos, prestando especial atención a la iniciación cristiana, la catequesis permanente y la formación pastoral (capítulo sexto). Aquí está una de las novedades del Documento que busca revitalizar la vida de los bautizados para que permanezcan y avancen en el seguimiento de Jesús.

Parte III: La vida de Jesucristo para nuestros pueblos

6. La tercera parte ingresa plenamente en la misión actual de la Iglesia latinoamericana y caribeña. Conforme al tema se la formula con el título “La vida de Jesucristo para nuestros pueblos”. Sin perder el discernimiento de la realidad ni los fundamentos teológicos, aquí se consideran las principales acciones pastorales con un dinamismo misionero.

En un núcleo decisivo del Documento se presenta La misión de los discípulos misioneros al servicio de la vida plena, considerando la Vida nueva que Cristo nos comunica en el discipulado y nos llama a comunicar en la misión, porque el discipulado y la misión son como las dos caras de una misma medalla. Aquí se desarrolla una gran opción de la Conferencia: convertir a la Iglesia en una comunidad más misionera. Con este fin se fomenta la conversión pastoral y la renovación misionera de las iglesias particulares, las comunidades eclesiales y los organismos pastorales. Aquí se impulsa una misión continental que tendría por agentes a las diócesis y a los episcopados (capítulo siete).

Luego se analizan algunos ámbitos y algunas prioridades que se quieren impulsar en la misión de los discípulos entre nuestros pueblos al alba del tercer milenio. En El Reino de Dios y la promoción de la dignidad humana se confirma la opción preferencial por los pobres y excluidos que se remonta a Medellín, a partir del hecho de que en Cristo Dios se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza, se reconocen nuevos rostros de los pobres (vg., los desempleados, migrantes, abandonados, enfermos, y otros) y se promueve la justicia y la solidaridad internacional (capítulo ocho). Bajo el título Familia, personas y vida, a partir del anuncio de la Buena Noticia de la dignidad infinita de todo ser humano, creado a imagen de Dios y recreado como hijo de Dios, se promueve una cultura del amor en el matrimonio y en la familia, y una cultura del respeto a la vida en la sociedad; al mismo tiempo se desea acompañar pastoralmente a las personas en sus diversas condiciones de niños, jóvenes y adultos mayores, de mujeres y varones, y se fomenta el cuidado del medio ambiente como casa común (capítulo nueve).

En el último capítulo, titulado Nuestros pueblos y la cultura, continuando y actualizando las opciones de Puebla y de Santo Domingo por la evangelización de la cultura y la evangelización inculturada, se tratan los desafíos pastorales de la educación y la comunicación, los nuevos areópagos y los centros de decisión, la pastoral de las grandes ciudades, la presencia de cristianos en la vida pública, especialmente el compromiso político de los laicos por una ciudadanía plena en la sociedad democrática, la solidaridad con los pueblos indígenas y afrodescendientes, y una acción evangelizadora que señale caminos de reconciliación, fraternidad e integración entre nuestros pueblos, para formar una comunidad regional de naciones en América Latina y El Caribe (capítulo diez).

La dulce y confortadora alegría de evangelizar

7. Con un tono evangélico y pastoral, un lenguaje directo y propositivo, un espíritu interpelante y alentador, un entusiasmo misionero y esperanzado, una búsqueda creativa y realista, el Documento quiere renovar en todos los miembros de la Iglesia, convocados a ser discípulos misioneros de Cristo, “la dulce y confortadora alegría de evangelizar” (EN 80). Llevando las naves y echando las redes mar adentro, desea comunicar el amor del Padre que está en el cielo y la alegría de ser cristianos a todos los bautizados y bautizadas, para que proclamen con audacia a Jesucristo al servicio de una vida en plenitud para nuestros pueblos. Con las palabras de los discípulos de Emaús y con la plegaria del Papa en su Discurso inaugural, el Documento concluye con una oración dirigida a Jesucristo: “Quédate con nosotros, porque atardece y el día ya ha declinado” (Lc 24,29).

8. Con todos los miembros del Pueblo de Dios que peregrinan por América Latina y El Caribe, los discípulos misioneros encuentran la ternura del amor de Dios reflejada en el rostro de la Virgen María. Nuestra Madre querida, desde el santuario de Guadalupe, hace sentir a sus hijos más pequeños que están cobijados por su manto, y desde aquí, en Aparecida, nos invita a echar las redes para acercar a todos a su Hijo, Jesús, porque Él es “el Camino, la Verdad y la Vida” (Jn 14,6), sólo Él tiene “palabras de Vida eterna”.
(Jn 6,68) y Él vino para que todos “tengan Vida y la tengan en abundancia” (Jn 10,10).

Mexicanos y argentinos, los más corruptos de AL

Mexicanos y argentinos, los más corruptos de AL

En México muchos al escuchar la palabra corrupción, probablemente lo primero que imaginan es un policía recibiendo ”mordida” o un político haciendo “transas” y negocios chuecos. Lamentable pero cierto, y es que de acuerdo con el informe de Transparencia Internacional (TI), un 71 por ciento de los mexicanos consideran que éste cáncer ha incrementado.

El informe, detalla que Argentina encabeza la lista de los más corruptos en el Hemisferio Occidental, ya que un 72 por ciento de los ciudadanos así lo consideran. Lo peor es que los mexicanos estamos a nada de ser los “reyes” de la corrupción, la diferencia es solamente un punto.

Otros países latinoamericanos que fueron encuestados son: Brasil, Bolivia, Colombia, Chile, El Salvador, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela, siendo Bolivia, México, Paraguay y Venezuela los que han arrojado los peores puntajes en la mayoría de las preguntas.

“En México muchos somos participes de la corrupción, ejemplo de ello es cuando damos dinero al transito para que no nos quite las placas del auto, o cuando damos otro tanto para entrar en algún programa de apoyo, todo es un circulo vicioso que si nosotros no queremos nunca terminará”, comentó Martha, de 37 años y madre de dos hijos.

Para Alejandro Salas, responsable del departamento de las Américas de TI “la corrupción sigue siendo un tema de primera importancia para los latinoamericanos” ya que los partidos políticos son desde años atrás la institución peor calificada por los encuestados, que le dan en promedio 4.2 puntos en una escala en la que cinco es corrupción extrema, pero la policía con cuatro puntos y el poder judicial con 3.9 mantienen una constante caída de imagen en el continente.

“La corrupción nace por la falta de principios, si en casa un padre hace lo incorrecto frente a los hijos, ellos lo consideran un acto normal. Yo he tenido muchos alumnos que me han ofrecido lo que sea a cambio de un mejor promedio, éste es un ejemplo simple pero lamentablemente muy común en las instituciones educativas”, expresa Mario, profesor de preparatoria.

Cabe señalar que Transparencia Internacional es una organización mundial que hace campaña contra la corrupción e intenta incrementar la conciencia de los dañinos efectos de esta lacra y trabaja para desarrollar medidas para atajarla. Las encuestas se realizas en cada país y son los ciudadanos quienes califican a sus gobiernos y a sus partidos políticos.

Según analistas del organismo, el que Argentina y México lideren la lista de corrupción no es algo nuevo ni sorprendente, ya que “son países que lo tienen todo para salir, pero en los que año a año surgen problemas”. Por el lado de Venezuela y Paraguay los resultados están relacionados a una debilitada institucionalidad.

El estudio también señala que los mexicanos al igual que los bolivianos, salvadoreños y venezolanos, consideran que entre las instituciones publicas, los organismos policiacos son los más corromperles.

En materia política, Brasil y México se sitúan en los más alto niveles de corrupción dentro de los partidos políticos. En nuestro país hay ejemplos recientes como el excesivo gasto efectuado durante las elecciones pasadas, además del gran número de irregularidades cometidas por los partidos las cuales fueron reportadas con multas de 341 millones de pesos efectuadas por el IFE. No es algo nuevo, pero si el pan de cada día.

Otro dato importante es que en los últimos dos años, en estos dos países se manifestaron movimientos sociales críticos.

En éste mismo informe destaca un lado positivo: nueve de cada 10 encuestados en todo el mundo (114 mil personas en 107 países) dijeron que están dispuestos a actuar contra el cáncer de la corrupción.

España está en el estrato de confianza más bajo de la encuesta: entre el 4i por ciento y el 60 por ciento piensan que los ciudadanos pueden hacer algo. En la escala más alta están Brasil, México, Paraguay, Perú y Venezuela.