Posts Tagged ‘nada’

Cenizos

Cenizos

La economía no augura renuevos y el monedero familiar hace tiempo que es pasto de las polillas. No queda una perra gorda ni bajo el colchón de esas bisabuelas que nunca se fiaron de los bancos. Sin embargo, cualquier situación ofrece una lectura vital y optimista. Sin ir más lejos, desde hace meses no hay chaflán, plaza o parque en Madrid que no se llene a la hora del almuerzo con oficinistas que abren la tartera al sol o despliegan, en un castillo de reverberaciones, el papel de aluminio de un bocata, lo que da a la capital del Reino un aire jovial que recupera la costumbre de sentarse a la fresca.

El pesimismo no es un rasgo de carácter sino una rendición ante la vida, la comodidad con la que se justifican quienes no están dispuestos a ofrecer sus talentos a favor del bien común. ¿Para qué esforzarse en contagiar entusiasmo si –más temprano que tarde– todos seremos pasto de los gusanos?

Conocí un hombre al que llamaban “Me quiero morir”. Gastaba traje gris y arrastraba los pies como si estuviese trabado al suelo con grilletes. Si te atrevías a festejarle la belleza de una mañana soleada, rápidamente anunciaba una borrasca para el día siguiente. Y, claro, manejaba toda la baraja de los dolores físicos, goteras que acompañaba con unos párpados taciturnos, del tono desvaído de sus chaquetas. Si nunca existió nada completamente a su gusto tampoco echó jamás una carcajada desinhibida. Porque los cenizos son estridentes, sobre todo, cuando ríen.

El pesimista colecciona con angustia los años de ausencia que van pasando desde la muerte de sus seres queridos, persuadido de que el aire que respira pertenece más al mundo de los panteones que al devenir de quienes seguimos fresquitos y coleando. Si te compras un coche, te advierten que te arruinarás al llenar el depósito; si decides tomarte unos días de vacaciones, tachan la irresponsabilidad con la que defiendes los intereses de tu familia. No quieren la compañía de una mascota porque, argumentan, “el día que estira la pata lo pasas fatal”. Con razones parecidas desprecian la amistad, pues en los otros entrevén al gorrón que terminará por complicarles la vida. Por eso nunca se alegran de los triunfos ajenos, de los que siempre sospechan antes de echar sobre la espalda de los demás los motivos por los que nunca lograron brillar.

Aunque la economía languidezca en su camino hacia el abismo, por favor, no permitamos que ese ceniciento que nos acecha se adueñe de nuestro destino.

Anuncios

Mexicanos y argentinos, los más corruptos de AL

Mexicanos y argentinos, los más corruptos de AL

En México muchos al escuchar la palabra corrupción, probablemente lo primero que imaginan es un policía recibiendo ”mordida” o un político haciendo “transas” y negocios chuecos. Lamentable pero cierto, y es que de acuerdo con el informe de Transparencia Internacional (TI), un 71 por ciento de los mexicanos consideran que éste cáncer ha incrementado.

El informe, detalla que Argentina encabeza la lista de los más corruptos en el Hemisferio Occidental, ya que un 72 por ciento de los ciudadanos así lo consideran. Lo peor es que los mexicanos estamos a nada de ser los “reyes” de la corrupción, la diferencia es solamente un punto.

Otros países latinoamericanos que fueron encuestados son: Brasil, Bolivia, Colombia, Chile, El Salvador, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela, siendo Bolivia, México, Paraguay y Venezuela los que han arrojado los peores puntajes en la mayoría de las preguntas.

“En México muchos somos participes de la corrupción, ejemplo de ello es cuando damos dinero al transito para que no nos quite las placas del auto, o cuando damos otro tanto para entrar en algún programa de apoyo, todo es un circulo vicioso que si nosotros no queremos nunca terminará”, comentó Martha, de 37 años y madre de dos hijos.

Para Alejandro Salas, responsable del departamento de las Américas de TI “la corrupción sigue siendo un tema de primera importancia para los latinoamericanos” ya que los partidos políticos son desde años atrás la institución peor calificada por los encuestados, que le dan en promedio 4.2 puntos en una escala en la que cinco es corrupción extrema, pero la policía con cuatro puntos y el poder judicial con 3.9 mantienen una constante caída de imagen en el continente.

“La corrupción nace por la falta de principios, si en casa un padre hace lo incorrecto frente a los hijos, ellos lo consideran un acto normal. Yo he tenido muchos alumnos que me han ofrecido lo que sea a cambio de un mejor promedio, éste es un ejemplo simple pero lamentablemente muy común en las instituciones educativas”, expresa Mario, profesor de preparatoria.

Cabe señalar que Transparencia Internacional es una organización mundial que hace campaña contra la corrupción e intenta incrementar la conciencia de los dañinos efectos de esta lacra y trabaja para desarrollar medidas para atajarla. Las encuestas se realizas en cada país y son los ciudadanos quienes califican a sus gobiernos y a sus partidos políticos.

Según analistas del organismo, el que Argentina y México lideren la lista de corrupción no es algo nuevo ni sorprendente, ya que “son países que lo tienen todo para salir, pero en los que año a año surgen problemas”. Por el lado de Venezuela y Paraguay los resultados están relacionados a una debilitada institucionalidad.

El estudio también señala que los mexicanos al igual que los bolivianos, salvadoreños y venezolanos, consideran que entre las instituciones publicas, los organismos policiacos son los más corromperles.

En materia política, Brasil y México se sitúan en los más alto niveles de corrupción dentro de los partidos políticos. En nuestro país hay ejemplos recientes como el excesivo gasto efectuado durante las elecciones pasadas, además del gran número de irregularidades cometidas por los partidos las cuales fueron reportadas con multas de 341 millones de pesos efectuadas por el IFE. No es algo nuevo, pero si el pan de cada día.

Otro dato importante es que en los últimos dos años, en estos dos países se manifestaron movimientos sociales críticos.

En éste mismo informe destaca un lado positivo: nueve de cada 10 encuestados en todo el mundo (114 mil personas en 107 países) dijeron que están dispuestos a actuar contra el cáncer de la corrupción.

España está en el estrato de confianza más bajo de la encuesta: entre el 4i por ciento y el 60 por ciento piensan que los ciudadanos pueden hacer algo. En la escala más alta están Brasil, México, Paraguay, Perú y Venezuela.

Deshumanización

Deshumanización

No somos cosas
Allí donde se niega la realidad personal del hombre sabemos que se ha instalado la inmoralidad. Y niega la dignidad de la persona todo aquel que la trata como medio y no como un fin en sí. Aunque quien lo haga sea uno mismo. También es posible negarse a sí mismo la condición de persona y tratarse como medio y no como fin. Lo vemos todos los días en los medios de comunicación. El periodista que vulnera la intimidad para realizar un reportaje atenta contra el derecho ajeno. Trata al otro como pieza que se cobra, como medio para sus fines. Quien vende su intimidad a cambio de dinero trata a su propia persona como medio y, por lo tanto, se deshumaniza. En este caso, el periodista es cómplice, incluso coautor, de la abyección.

El escritor que busca el éxito y la risa halagadora mediante la reducción de una persona a la condición de objeto de escarnio, por más que ésta pueda dar motivos para ello, incurre en la misma inmoralidad. Toda burla incluye la deshumanización del burlado, su cosificación. Estos comportamientos entrañan la vulneración de la moral y, en muchos casos, también del Derecho.

También es indigno el espectador

Existe un caso en el que la degradación, por ser consentida, alcanza quizá el mayor nivel de envilecimiento. En este supuesto, el consentimiento no atenúa la responsabilidad. Es aquél en el que una persona acepta ser insultada y sometida a la violación de su intimidad a cambio de dinero. La deshumanización se produce por partida triple. Se deshumanizan tanto el infamado voluntario, como el periodista coautor, más que testigo, como el espectador. Quien piense que el consentimiento atenúa o borra la culpa se equivoca. Por el contrario, la aumenta. El caso corrobora la falsedad de la tesis que pretende que todo lo que realizan adultos mediante el uso de su libertad es legítimo moralmente. Otra cosa es que haya que tolerarlo jurídicamente. Pero esto no tiene nada que ver con la legitimidad del juicio moral adverso. Mas nada de esto existiría si no fuera por la culpable complicidad de los espectadores. Constituye por eso un deber no leer a escritores ni contemplar u oír programas en los que el asunto no es otro que la deshumanización y la reducción de la persona a mera cosa. Y, por supuesto, en los medios de comunicación públicos estos programas deben ser excluidos, por mayoritaria que sea la audiencia. Por cierto, esto desmiente también la falsa tesis de la soberanía moral de la mayoría.

Los productores de basura no pueden diluir su responsabilidad apelando al ilegítimo tribunal de la audiencia. Ésta no hace sino incrementar las proporciones de su indignidad. Pero el espectador nunca es inocente, pues sin su anuencia no sería posible perpetrar el mal.

Ustedes son la luz del mundo

Del santo Evangelio según san Mateo 5, 13-16

«Vosotros sois la sal de la tierra. Mas si la sal se desvirtúa, ¿con qué se la salará? Ya no sirve para nada más que para ser tirada afuera y pisoteada por los hombres. «Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un monte. Ni tampoco se enciende una lámpara y la ponen debajo del celemín, sino sobre el candelero, para que alumbre a todos los que están en la casa. Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.

Oración introductoria

Dios mío, me has llamado a la santidad. Ilumina mi mente y mi corazón en esta oración para descubrir dónde se encuentra la verdadera felicidad, sólo ésta quiero desear y no las burdas imitaciones que me ofrece el mundo.

Petición

Señor, te pido que deje entrar tu luz a mi conciencia para ser sal que ilumine y dé sabor a la vida de los demás.

Meditación del Papa

La verdad misma siempre va a estar más allá de nuestro alcance. Podemos buscarla y acercarnos a ella, pero no podemos poseerla del todo: más bien, es ella la que nos posee a nosotros y la que nos motiva. En el ejercicio intelectual y docente, la humildad es asimismo una virtud indispensable, que protege de la vanidad que cierra el acceso a la verdad. No debemos atraer a los estudiantes a nosotros mismos, sino encaminarlos hacia esa verdad que todos buscamos. A esto os ayudará el Señor, que os propone ser sencillos y eficaces como la sal, o como la lámpara, que da luz sin hacer ruido. Todo esto nos invita a volver siempre la mirada a Cristo, en cuyo rostro resplandece la Verdad que nos ilumina, pero que también es el Camino que lleva a la plenitud perdurable, siendo Caminante junto a nosotros y sosteniéndonos con su amor. Arraigados en Él, seréis buenos guías de nuestros jóvenes. Con esa esperanza, os pongo bajo el amparo de la Virgen María, Trono de la Sabiduría, para que Ella os haga colaboradores de su Hijo con una vida colmada de sentido para vosotros mismos y fecunda en frutos, tanto de conocimiento como de fe. Benedicto XVI, 19 de agosto de 2011.

Reflexión

Esos a quienes llamamos santos lograron la nota más alta en su vida porque se dedicaron a servir. Porque se entregaron sin límites a sus hermanos. La alegría del cristiano es una alegría verdadera, profunda que está llamada a ser sal de la tierra. No puede quedarse oculta. Siendo lo que es, debe calar y debe motivarnos a transmitirla, a darla a conocer a los demás. Está felicidad se halla en el encuentro personal con Cristo. Sí, antes de salir a predicar, los santos se encontraron con Jesús. Por ello, tan sólo les bastaba una sonrisa para trasmitir a Dios, lo irradiaban, estaban rebosantes de Él.

Cuentan que un día, san Francisco de Asís le pidió a uno de los frailes cofundadores que se preparara para salir a predicar con él. Salieron y estuvieron caminando y dando vueltas por todo Asís, durante una hora y media. En un cierto momento, el fraile que lo acompañaba le preguntó a san Francisco: “Padre Francisco, usted me dijo que saldríamos a predicar. Hasta ahora, sólo hemos caminado y recorrido todo el pueblo”. San Francisco le respondió: “Hermano, llevamos una hora y media de predicación. No hay mejor predicación que la sonrisa y el testimonio de una vida auténticamente cristiana”.

Ojalá que también nosotros prediquemos el mensaje de la felicidad, de la sonrisa, de la plenitud cristiana. Que seamos sal y luz para nuestros familiares y amigos. Quien verdaderamente se ha encontrado con Jesús no puede callar, no puede encerrarse en sí mismo, debe compartirlo con todo el mundo.

Propósito

Ser el primero en disculparme u ofrecer una solución en alguna discusión que se presente.

Diálogo con Cristo

Jesús, me llamas a ser la sal y la luz para los demás, esto implica que mi testimonio de vida, palabras y acciones deben ser un reflejo de tu amor, de tu misericordia infinita. Tu gracia es la fuente para la felicidad. Ayúdame, Señor, a guiarme en todo por el Espíritu Santo, para que Él sea quien edifique, en mí, al auténtico testigo de tu amor.

¡Bendita tú, entre todas las mujeres!

Del santo Evangelio según san Lucas 1, 39-56

En aquellos días, se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena de Espíritu Santo; y exclamando con gran voz, dijo: Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno; y ¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí? Porque, apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno. ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor! Y dijo María: Engrandece mi alma al Señor y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador porque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava, por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada, porque ha hecho en mi favor maravillas el Poderoso, Santo es su nombre y su misericordia alcanza de generación en generación a los que le temen. Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los que son soberbios en su propio corazón. Derribó a los potentados de sus tronos y exaltó a los humildes. A los hambrientos colmó de bienes y despidió a los ricos sin nada. Acogió a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia – como había anunciado a nuestros padres – en favor de Abraham y de su linaje por los siglos. María permaneció con ella unos tres meses, y se volvió a su casa.

Oración introductoria

María, hoy concluye el mes dedicado a honrarte. Gracias por tu compañía. Gracias por tu amor, tu calor y tu cercanía de Madre. Pongo en tus manos este momento de oración, ayúdame a hablar con tu Hijo, a alabarlo y glorificarlo, como lo hacías Tú.

Petición

María, condúceme hacia la transformación completa en Jesucristo.

Meditación del Papa

El relato evangélico de la Visitación nos muestra cómo la Virgen, después de la anunciación del Ángel, no retuvo el don recibido, sino que partió inmediatamente para ayudar a su anciana prima Isabel (…) El Magníficat no es el cántico de aquellos a quienes les sonríe la suerte, de los que siempre van “viento en popa”; es más bien la gratitud de quien conoce los dramas de la vida, pero confía en la obra redentora de Dios. Es un canto que expresa la fe probada de generaciones de hombres y mujeres que han puesto en Dios su esperanza y se han comprometido en primera persona, como María, para ayudar a los hermanos necesitados. En el Magníficat escuchamos la voz de tantos santos y santas de la caridad (…) Quien permanece por largo tiempo cerca de las personas que sufren, conoce la angustia y las lágrimas, pero también el milagro del gozo, fruto del amor. Benedicto XVI, 11 de febrero de 2010.

Reflexión

La prontitud con que María fue a servir a su prima demuestra el verdadero fruto que comporta tener a Jesús en el corazón.

Son varios los comentadores que señalan la primera concepción que se llevó a cabo de la Madre del Señor antes que la física; antes que el Verbo de Dios se hiciera Carne en el Seno de María, se hizo “amor” en su corazón y así ella lo aceptó primero en el alma para luego venir misteriosamente en su vientre a cobijarse. De este modo la imagen de la acogida de Jesús por parte de los cristianos está abierta a todos: hombres y mujeres, santos y pecadores, dignos e indignos. María se mostró inmediatamente dispuesta a los planes de Dios.

Quien ha cobijado de veras a Jesús en el alma podrá dar los frutos que esta identificación comporta. El cristiano de verdad no podrá pasar desapercibido ante la mirada de los hombres, máxime si ellos viven en la justicia de Dios.

Isabel era una mujer justa. Ya mayor parecía que la maldición de Dios era más que un hecho. Mujer maldita era la estéril entre los judíos. La fecunda demostraba la gracia con que Dios la había regalado en su fecundidad. Y de todos modos luchaba por demostrar su amor a Dios junto con su fiel esposo Zacarías, a pesar de que los hechos mostraran otra cosa. Los planes de Dios no son los planes de los hombres.

Muchas veces, más de lo que creemos Dios escribe recto con reglones torcidos. Los justos que parecen despreciados por Dios son en realidad los más amados. Y tarde o temprano Dios los premia. Probados como están por el amor de verdad, son como irresistibles a un Dios que desfallece ante los humildes. Isabel tuvo un hijo. El que sería el más grande profeta, Juan el Bautista.

María va donde su prima para acompañarla y servirla. Ella, la que quiso ser virgen por amor a Dios cuando eso significaba una locura cultural; Ella, que supo acoger al Verbo de Dios primero en su corazón y que lo tuvo realmente presente como un sagrario viviente; Ella que ante tanta prontitud con Dios no podía serlo menos con los hombres aunque eso significara sacrificio. Va a ver a una vieja pariente para servirla. ¿Si eso hizo la que sería la futura madre de Dios, no podríamos servir nosotros de la misma manera?

La persona de María siempre tiene algo de atrayente, algo que resuena en nuestras almas por ser ella el modelo más perfecto de la Creación. Nos encontramos frente a una mujer como ninguna. ¿Por qué? Pues porque su ejemplo de humildad, caridad y prontitud para servir es un fuerte llamado a convertir nuestro corazón, a prepararlo para recibir a ese Niño tan esperado. Él sólo espera encontrarnos listos para darnos todo lo que Él puede dar: la vida eterna.

Contemplemos la escena. María, una joven de unos 15 años, como muchas de su época. Una joven que lleva en su seno la Vida apenas concebida. Camina, peregrina en los montes para llegar a donde está su prima. No se enorgullece al ser nombrada como Madre de Dios. Al contrario, su humildad le hacen abandonar cualquier tipo de comodidad para ir a esos lugares donde se necesite un apoyo, alguien cercano que asista al prójimo sin esperar ninguna clase de recompensa.

El arcángel le ha confesado que quien espera en el Señor nunca será despreciado. Ese fue el caso de Isabel. Y es también la situación de muchas personas que en necesidad o prosperidad, en la alegría o la tristeza saben dirigir su pensamiento a Dios para buscar sólo lo que a él le agrade.

A quien prepare su corazón, como María o Isabel, Dios entre otros tantas gracias espirituales o incluso humanas, no deja de darle el don del Espíritu Santo. Gracias a él podemos estar siempre alegres aun en medio de la adversidad, ser generosos con los demás, caritativos con cualquier persona porque sólo quien tiene a Dios puede darlo a los demás. Cristo viene, ¿estamos listos para recibirlo?

Propósito

Llevar la Buena Nueva del Evangelio a un enfermo o a un necesitado.

Diálogo con Cristo 

Jesús, quiero terminar esta oración consagrándome a María. Quiero imitarla en ese abandono total a la voluntad santísima de Dios, en su fe fuerte, en su esperanza inquebrantable y en su caridad ardiente. No permitas nunca que me separe de mi madre María, porque ella es quien educa mi corazón en la escucha y en la generosidad, para saber ser humilde y dócil a las luces del Espíritu Santo.

El discípulo amado

Del santo Evangelio según san Juan 21, 20-25 

En aquel tiempo dijo Jesús a Pedro: Sígueme. Pedro entonces, volviéndose, vio que los seguía el discípulo a quien Jesús tanto quería el mismo que en la cena se había recostado en su pecho y le había dicho: Señor, ¿quién es el que te va a entregar? Al verlo, Pedro dice a Jesús: Señor, y éste, ¿qué? Jesús le respondió: Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿qué te importa? Tú, sígueme. Corrió, pues, entre los hermanos la voz de que este discípulo no moriría. Pero Jesús no había dicho a Pedro: No morirá, sino: Si quiero que se quede hasta que yo venga. Este es el discípulo que da testimonio de estas cosas y que las ha escrito, y nosotros sabemos que su testimonio es verdadero. Hay además otras muchas cosas que hizo Jesús. Si se escribieran una por una, pienso que ni todo el mundo bastaría para contener los libros que se escribieran.

Oración introductoria

Jesús, creo en Ti. Confío en que siendo fiel a tus inspiraciones, viviendo tu mandamiento del amor, responderé al llamado de seguirte, que hoy me haces en el Evangelio. Te ofrezco esta oración para crecer, apoyándome siempre, y en todo, en tu gracia.

Petición

Jesús, sin Ti, no puedo hacer nada. Dame la gracia de la perseverancia.

Meditación del Papa

La propuesta que Jesús hace a quienes dice ¡Sígueme! es ardua y exultante: los invita a entrar en su amistad, a escuchar de cerca su Palabra y a vivir con Él; les enseña la entrega total a Dios y a la difusión de su Reino según la ley del Evangelio: “Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto”; los invita a salir de la propia voluntad cerrada en sí misma, de su idea de autorrealización, para sumergirse en otra voluntad, la de Dios, y dejarse guiar por ella; les hace vivir una fraternidad, que nace de esta disponibilidad total a Dios, y que llega a ser el rasgo distintivo de la comunidad de Jesús: “La señal por la que conocerán que sois discípulos míos, será que os amáis unos a otros”. También hoy, el seguimiento de Cristo es arduo; significa aprender a tener la mirada de Jesús, a conocerlo íntimamente, a escucharlo en la Palabra y a encontrarlo en los sacramentos; quiere decir aprender a conformar la propia voluntad con la suya. Benedicto XVI, 10 de febrero de 2011.

Reflexión

Dios es universal, es para todos. Pero no en la forma en que nos podemos repartir un pastel en una fiesta de cumpleaños, conformándonos con una buena rebanada. No, Dios es tan de todos, que todos le podemos reclamar, y no sólo reclamar, sino tener la absoluta certeza de que es completamente nuestro.

En este evangelio, San Juan, nos deja claro cómo el Señor ama a cada persona en particular. Nada de genaralizaciones apresuradas. Nada de razas o clases sociales. Nada de familas o linajes ancestrales, y mucho menos, nada de colores. Todo esto está detrás del reproche que Jesús le hace a Pedro, cuando le pregunta por la suerte del discípulo amado.

Jesús le responde: Tú, ven y sígueme.

Si el Maestro utilizó la parábola del Buen Pastor, no fue para eneñarnos a ser borregos, y para que fuéramos siempre siguiendo la manada, sino para mostrarnos su interés en que cada una de sus ovejas encontrara pastos y agua donde retozar. No podemos pasarnos la vida esperando que los demás cambien, que el ambiente sea propicio, que no suba la marea y que soplen buenos vientos para comenzar a ser fieles cristianos. El día de nuestro bautismo el ministro derramó agua sobre nuestra cabeza y pronunció nuestro nombre. Era el mismo Jesús que nos decía: Tú, ven y sígueme.

Propósito

Hoy me olvidaré un poco de mí mismo para sólo buscar hacer felices a quienes me rodean.

Diálogo con Cristo

Jesús, ¿mi vida comunica a los demás que estás vivo? Ayúdame a ser congruente con mi fe, que mi único anhelo sea el crecer en el amor a Ti y a los demás. Hazme un cristiano auténtico, porque sólo los cristianos verdaderos pueden ofrecer un testimonio de la fuerza transformadora del Evangelio y de la verdad de la Iglesia.

Arriesgarse a perder

Arriesgarse a perder

No hace mucho mostraba Ignacio Sánchez Cámara su inquietud ante la progresión de una nueva leva –o quizá no tan nueva– de falsos héroes, muy aficionados a abrazar causas que ya no es necesario defender, o cuando ya no se corre el menor riesgo al hacerlo. Se sacrifican por los tópicos de moda, dan su vida y su hacienda por lo que no cuesta nada, ni vida ni hacienda. Es un heroísmo de verbena y de guiñol, porque apuestan siempre a caballo ganador.

Se trata de un héroe que es un batallador de causas ganadas, que rema afanosamente a favor de la corriente, finge lágrimas y sudores, exhibe agravios y derrotas, pero nunca paga el menor tributo personal por defender lo que defiende. Del perdedor adopta la estética, digna y abatida. Del ganador toma las cartas y las bazas. Combina la estética de la derrota y la cuenta de resultados de la victoria. Y como en muchos ambientes la exhibición del agravio y de la queja suele ser el mejor camino hacia la victoria, utiliza agravios reales o fingidos para obtener ventaja, para medrar.

Ante ese lamentable espectáculo, es cuestión de buen gusto preferir a quien defiende lo que no está de moda, a quien tiene el valor de ir contracorriente, a quien sabe decir que no cuando todos ceden y decir que sí cuando nadie se atreve a dar el primer paso.

Muchas personas tienen auténtico terror a sentirse solas, sienten una especie de horror que les paraliza. Es cierto que llevar la contraria por sistema es patético, pero pasarse la vida mirando de reojo a ambos lados antes de posicionarse, para así nunca salirse de la fila, eso no es otra cosa que cobardía. Todo aquel que quiera tener ideas propias, o ejercer algún tipo de liderazgo, o sacar cualquier cosa adelante, ha de asumir que en algunos momentos tendrá que sentirse solo. Es un peso inevitable que todos, de un modo u otro, hemos de llevar sobre nuestros hombros. Un costalero que no sintiera la carga del paso, que no se cansara, puede estar seguro de que está quitando el hombro, que son los demás quienes llevan el peso.

De todo hay

Se puede uno deslizar por la vida sin entregarse enérgicamente a ella. No exponerse a los fracasos, a los errores, a las decepciones, a los azares adversos, al dolor. Son –en expresión de Julián Marías– formas tímidas de suicidio, de negación de la vida. Con frecuencia se trata de una especie de avaricia vital, de incapacidad de dar. Otras veces, de un inmoderado afán de seguridad, de temor a exponerse, a arriesgar. O de una vida dominada por la pereza, por la evitación del cansancio y del esfuerzo.

Hay vidas extremadamente modestas en cuanto a sus dotes –físicas, intelectuales, de posición social, etc.–, pero que son espléndidas por la intensidad y la entrega con que viven, a pesar de la limitación de sus recursos. Y hay ejemplos evidentes de lo contrario: vidas admirablemente dotadas, ricas en posibilidades, cuya realización muestra una pobreza lindante con la miseria. Vidas sin riesgo, sin compromiso, sin ilusión, un triste panorama de muertos en vida.

Vivir es arriesgarse. No importa perder una batalla si estamos bien situados. Tener esperanza es arriesgarse a fracasar. Pero un poco hay que arriesgar, porque el riesgo más grande en la vida es no arriesgarse. Los que no arriesgan nada, no hacen nada, están encadenados por sus miedos, son esclavos de ellos, han perdido su libertad. Como decía Kierkegaard, arriesgarse es perder pie por un tiempo, pero no arriesgarse es perder la vida por completo.